Ganaste la discusión, pero la otra persona no cambió de opinión: se quedó callada, que no es lo mismo. Tercera entrega de la serie sobre Greene y la primera con filo, porque desde aquí las leyes se aplican sobre otras personas. Convencer sin discutir, diseñar el terreno donde el otro decide y cuidar cómo te perciben. Con Hernán, agrónomo que convenció a toda una comunidad con una parcela a la orilla del camino ("al agricultor se le convence en la cosecha del vecino"), la confesión incómoda de Lucía y el primer mes de José en su empleo. Y una herramienta para distinguir en cada ley la versión limpia de la sucia, la prueba de la luz: la persuasión sobrevive a que la expliques; la manipulación necesita oscuridad.
